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martes, 31 de diciembre de 2013

Y eso es todo por este año!!!

Como ya llevo rato diciendo, este año 2013 no ha sido un gran año, como lo fue el 2012. Ése fue el año de mi debut deportivo, el año que me empezaron a pasar cosas geniales, y a conocer a gente espectacular. Fue un año de subida. Pero es bien sabido que, en el mundo del entrenamiento, hay un momento en el que te estancas y luego vuelves a subir (si haces bien las cosas). Creo que este 2013 ha sido un año de estancamiento. Y como he aprendido muchas cosas este año, el 2014 va a volver a ser bueno. Ya no hablo únicamente en el aspecto deportivo, que de sobras sabéis mis objetivos y también sabéis que los voy a cumplir (siempre que me he propuesto algo firmemente, lo he logrado), sino también espero que sea un gran año a nivel personal.

Y bien, a modo de resumen, como ya veis que me encanta esto de los vídeos (aunque en el 2014 me comprometo a aprender más sobre cómo hacerlos y editarlos...), os dejo con unas cuantas imágenes de lo que me ha traído el 2013. Y con una música de Bruce Springsteen, que se titula "No Surrender", es decir, no nos rendiremos. Porque en el 2014 voy a seguir adelante sin procurar desfallecer. Espero teneros de mi lado!!!
Deseo que en el 2014 seamos finisher de muchas cosas más!! - frase de mi compi Joan Davia (veus com si t'he citat??)



2013 from Judith Pérez Sansaloni on Vimeo.

domingo, 29 de diciembre de 2013

Domingo de casi-perro

Hoy me he despertado con el perro metido dentro de la cama. Vueltas y más vueltas, haciendo combinaciones con los entrenos que podía hacer hoy, los que debía, los que iba a hacer, los que no...
Total... que al final me he dado cuenta de que ya no tengo perro y me he levantado de la cama!

Cute, el que nunca se metió en mi cama (aunque lo intentaba)
Después del desayuno y de recoger un poco la casa, me he decidido a hacer la opción A: 2h de CACO por la montaña. No iba a robar, sino a Caminar y Correr. Y aprovechado el precioso dia (aunque ventoso) que teníamos hoy, he cogido el coche y me he ido hasta Vilaplana, al pie de la Mussara. 

Aprovechando que al principio iba sola, he escogido una ruta de dificultad media. Mi idea era hacerla andando de subida y corriendo de bajada y, viendo los primeros metros, ha sido la mejor opción. Al poco de empezar a andar, el camino se ha vuelto empinado y lleno de piedras, árboles y raíces, para posteriormente pasar a roca dura y tener que trepar.


Hoy, además, he aprovechado para testear una de mis últimas adquisiciones en ropa deportiva de la marca Hoko. Estuve el viernes en la tienda, en Mataró, y me decidí a comprar una camiseta técnica. Normalmente, uso las térmicas de Decathlon, las kripsta, que van bien, pero tienen el problema de que cuando sudas, se quedan empapadas y coges frío enseguida. Con la ropa de Hoko, eso no pasa. Ya lo había comprobado con las mallas para correr. Protegen del frío, son compresivas, cómodas, es como si no llevase nada, y el sudor se evapora, por lo que siempre están secas. Ah! y no huelen!!! Y con la camiseta (modelo Geisha), he quedado encantada. La usé ayer para ir en bici y no pasé nada de frío, aunque también tengo que decir que llevaba un chaleco y un mallot de invierno encima. Pero hoy, he salido únicamente con la camiseta y, a pesar del viento y de los 9 grados que hacía, me ha ido genial! Es larga, tanto de mangas como a la cintura, y ambas cosas van genial porque puedes tapar las manos y a pesar de que se suba, nunca llegas a ir con la barriga al aire. Evacua muy bien el sudor, y no quedas empapada, y protege del frío bastante bien. En resumen, que voy a volver a pasar por Hoko en breve... Y a pesar de que les haga propaganda, tengo que decir que he pagado por la camiseta y por todos sus productos (que no me han regalado nada!)

Por último, voy a dejaros con el perfil de mi salidita de hoy... no tiene desperdicio!! Pocos kms pero con un desnivel en los 2km interesante... +526m ! Y unas vistas espectaculares!


miércoles, 11 de diciembre de 2013

The Lost Trail II

Hoy... hoy no escribo. Os dejo con un documento audiovisual. Bueno, más bien audio que visual... pero es lo que hay!!! Lo importante es que... hay vídeo, lo cual quiere decir que he llegado a casa.



domingo, 1 de diciembre de 2013

Lo que me deja noviembre

El penúltimo mes de este 2013 ha pasado. Sin darme cuenta, días y meses van volando, acercándome cada vez mas a mis fechas-objetivo. De momento, no estoy nerviosa, pero si empiezo a pensar... me entra de todo. No sé por qué, pero veo mi planificación un poco justita y me consuelo yo misma diciéndome que estoy en pretemporada. Sí, pretemporada... pero cuándo va a empezar la temporada? Voy a notar un cambio brusco o la cosa va a ser gradual? Va a ser como el tiempo, que hemos pasado de verano a invierno en un sólo día? No sé... Pero que inquieta.

Este mes de entrenamientos, lo cierro con los siguientes valores:
Natación: 19km
Bici: 221km
Run: 72km

Durante este mes, he pasado de todo: días en los que estaba tremendamente motivada para entrenar y todo lo veía bonito, y otros días en los que no veía avance alguno. Sé que necesito tener mucha paciencia y constancia. Esto último ya lo tengo, pues entreno todos los días (aunque hoy me lo haya cogido de fiesta porque no me acababa de encontrar bien). Me he unido a los Runners Tarragona y de este modo, tengo a gente con quien entrenar, y sé que ellos van a tirar de mi haciendo que me esfuerce. De este modo conseguiré mi primera meta, que es bajar de 50 minutos en los 10km. Lo que me falla es el tema de la paciencia. El otro día, hablando con Diego Walter (con quien nado dos días por semana), le decía que estaba súper desmotivada, pues no veía avance alguno. Pero él me dijo que debía tener paciencia, y que los tiempos iban a caer. Y, de hecho, ya he conseguido rebajar algunos segundos... pero yo siempre quiero más. Y yo quiero ya.

Pero mientras espero... aquí os dejo algunas de mis imágenes de este frío y lluvioso noviembre.


lunes, 25 de noviembre de 2013

No te soporto

No te soporto. No te aguanto. Y vuelves otra vez, como si nada hubiese pasado. Vuelves sin preguntar, sin avisar. Vuelves a estar aquí, cuando hacía tiempo que te habías marchado, y ahora me parece como si los días se repitieran, una y otra vez, recordándome como era todo cuando estabas, reviviendo lo mal que me lo hiciste pasar... Parece que te rías de mi. ¿No tuviste suficiente con no dejarme avanzar? ¿No fue suficiente el ponerme palos en las ruedas y arena en los ojos? Me has vuelto a sorprender de golpe, entorpeciendo mi vida normal, mis quehaceres, mis entrenos... todo era precioso. Hasta ayer. 

Pero voy a decirte algo: no voy a desistir. Y aunque sé que no puedo hacer nada para derrotarte, voy a seguir avanzando y tú vas a verlo, porque vas a estar a mi lado. Pero esta vez, seré yo quien se ría, la que grite (mientras apreto los dientes): JODIDO VIENTO, NO VAS A PODER CONMIGO!!!


Dicho esto... esta tarde salgo a entrenar con los CA Runners Tarragona, a algo que le llaman "Marujeo running". Igual ponen a caldo a alguien. O igual salgo yo escaldada!!!

domingo, 17 de noviembre de 2013

Después de una bajada, seguro que viene una subida

El viernes pasado fui a hacerme una prueba de esfuerzo al la unidad de medicina deportiva del Hospital de Reus, y el jueves un ecocardiograma. Yo cuento los años empezando en septiembre (cosas de ser maestra); así pues, me gusta empezar el año haciéndome un chequeo. Suelo hacerme análisis completos para comprobar que todo está bien y, desde que estoy con esto del triatlón, me hago una prueba de esfuerzo. Algunos pensarán que quizá estoy un poco obsesionada, pero soy de la opinión que, en estos casos, más vale que sobre que no que falte. Tanto mi padre como mis hermanos han sufrido algún que otro problema de corazón y aunque en mujeres sean menos frecuentes, ya que el deporte nos hace jugar con el corazón, más vale jugar sobre seguro.

La prueba consistió, primeramente, en un electrocardiograma en reposo, mediciones de peso y altura y los pliegues de grasa, y posteriormente pasé a ser visitada por el médico, que acabó de hacerme la entrevista y otras comprobaciones. Al preguntarme mis objetivos para esta temporada, decidió que la prueba era conveniente realizarla con estudio de los gases, así que poco rato después, me encontraba en la cinta para correr, llena de cables y con una enorme mascarilla que casi me tapaba toda la cara. Era realmente molesto correr así, ya que los tubos que salían de la mascarilla tiraban de mi, así que hice lo que pude. 

Después de la prueba (y de la ducha), el médico me llamó para darme los resultados y comentarlos. Salió todo bien, no tengo ningún impedimento para la práctica deportiva. El único "handicap" que obtuve fueron los valores del VO2máx, que resultaron ser de 38ml/kg/min. El médico me comentó que ese valor era bajo, y que es algo genético, entrenable únicamente en un 10-15%. Por lo que me dijo, eso influye a la hora de mantener un esfuerzo, que hace que me canse más rápidamente que el resto. También me comentó que estoy poco entrenada, y eso es normal, si consideramos que estoy en pretemporada y aún no he empezado a meterle caña. La única duda que me quedó es que me dijo que tenía que entrenar a ppm bajas y entrenar la potencia aeróbica (VO2max), y yo digo...¿cómo voy a entrenar algo máximo a ppm bajas? No me cuadra. Tengo que consultar esto a los entendidos en el tema, porque quiero mejorar aunque sea en un 10% y quiero saber cómo hacerlo. Así que... pronto lanzaré la pregunta y que responda el que lo sepa!

Dicho esto, es importante no pararse, así que, tras una semanita de bastantes altibajos, he podido sacar unos 5000mts swim + 90 minutos bike (rodillo) + 12 km run. Más vale poco que nada!

Y ahora os dejo con el vídeo que he hecho esta mañana. 




miércoles, 13 de noviembre de 2013

El día después de una estocada

Ayer me fui de visita a ver a Bernard, de FisioTotCos. Arrastraba desde hace un par de meses un dolorcillo en la parte trasera de la pierna, en la zona de detrás de la rodilla, y quería solucionarlo. También estaba empezando a notar mucho dolor en la zona del deltoides izquierdo, sobretodo al nadar. Así que tocaba un "pit stop" y puesta a punto. 

Cuando llegué, Bernard me estuvo haciendo preguntillas de rigor: qué había hecho últimamente, cuánto hacía que me dolía, cuándo notaba dolor... y tras tumbarme en la camilla, empezó con el reconocimiento. Pronto encontró el punto clave, en la zona alta del gemelo, y empezó a masajear, a apretar como él sabe... y a hacerme saltar de la camilla. Después del masajito, tocó un ratito del aparato mágico llamado INDIBA. No sé qué tendrá el trasto, pero cada vez que paso por ahí, se me acaban los dolores. Diez minutos más tarde, Bernard dio por finalizada la tortura en la pierna y pasó a mi hombro. Tras palpar el hombro por las dos caras, encontró que el problema eran los puntos de gatillo del supraespinoso, que me provocaban el dolor. Así que había que atacarlos... con punción seca. ¿Qué es eso? Pues bien bien, no lo sé. Y no sé si quiero saberlo. Bueno, sí quiero, pero no quiero verlo en mi cuerpo... La punción consiste en ir clavando unas agujas en los puntos de dolor, que provocan unas contracciones musculares involuntarias, unos calambres en los músculos pinchados, que hacen que se descontracturen. Eso es, a grandes rasgos y sin tecnicismos, en qué consiste tal tortura. Pues bien, Bernard es un tipo muy simpático y bromista, y en uno de los pinchazos, soltó "uix, ahí he tocado hueso"; y yo, que soy aprensiva a más no poder con cualquier cosa relacionada con mi cuerpo, empecé a marearme. Pero a marearme de aquella manera que te lleva al desmayo, con oídos tapados y visión nublada. Caerme, no me iba a caer, ya que estaba en la camilla boca abajo, pero del desmayo no me salvaba nadie. Bernard seguía bromeando, supongo que intentando que se me fuera el malestar, y yo intentaba seguirle la corriente, pero el malestar iba creciendo. No soy consciente de todo lo que le iba diciendo en ese momento. De verdad. Igual hasta le pedí matrimonio... (¿Bernard?) Lo que sí recuerdo es que le pedí una gasa impregnada en alcohol, para animarme un poco, pero no funcionaba. Al darme la vuelta, Bernard debió verme con mala cara y me plantó en la nariz lo que yo creí que era bálsamo de tigre, aunque él me dijo que era de león. No sé de cual de los dos animales era, pero aquello me ayudó a recuperarme. Poco a poco fui mejorando mi cara y mi estado, momento en el cual Bernard aprovechó para acabar con mi brazo, realizándome unos estiramientos.

Tras una hora en la camilla, me puse de pie, ya mejor, aunque el brazo me dolía horrores. No sabría describir el dolor, pero creía que no podía moverlo. Salí de la consulta y me empezaron a caer lagrimones. No sé si lloraba de dolor o es que necesitaba llorar. Hacía mucho tiempo que no lloraba de verdad. Seguro que debía dar mucha pena verme así, porque una señora se acercó a preguntarme si estaba bien. Más tranquilita, me subí al coche y me fui al Carrefour, con un hambre inmensa. 

Y esta mañana... me he acordado de Bernard y de toda su familia. No podía abrocharme el sujetador y he pensado que quizá era buen día para ir sin... o no... (al final me he puesto un top deportivo). El dolorcito me ha acompañado todo el día al hacer determinados movimientos, y también si me pasaba la mano por encima del hombro. Pero sorprendentemente, NO ME HA DOLIDO AL NADAR! Bernard, eres un crack! He hecho 2500 metros sin apenas molestias, lo cual me hace ser bastante optimista. Además, hace un par de semanas que me explicaron cómo hacer la brazada para no cargar el hombro, y ese movimiento me está ayudando mucho a que no me duela. Así que, a seguir entrenando!!! 

lunes, 11 de noviembre de 2013

Fin de semana redondo


Los donuts caseros nunca son redondas perfectas. Del mismo modo, mi fin de semana no fue redondo perfecto, pero se quedó a poco de serlo. Ayer corrí la Behobia-San Sebastián por primera vez, y me quedé encantada con la carrera. Con su gran organización, el recorrido, el ambiente... No debe ser nada fácil coordinar a 28.000 corredores y patinadores, pero en el País Vasco, lo consiguieron. Siempre digo que la gente que hay allí, es especial. Supongo que deben tener sus cosas, como en todas partes, pero a mi siempre me han tratado muy bien las veces que he ido a hacer turismo y, últimamente, para competir, mi buena opinión coge aún más fuerza. Gran organización en las horas previas a la carrera: lanzaderas a punto desde las estaciones de Irún; recogida ordenada y coordinada de las bolsas de los corredores para trasladarlas a San Sebastián en los camiones y que las encontrásemos allí al llegar; puntualidad en las salidas de cada cajón; avituallamientos cada 2,5km (¿en qué media maratón te dan 7 avituallamientos?)... Todo el recorrido, los 20km, estaban absolutamente llenos de gente animando, a pesar de la lluvia y el viento, música en varios puntos... Uno, me hizo especial gracia, un pirata con una bandera enorme y música heavy desde unos buffles gigantes! Era el "Pirata de Gaintxurizketa", que lleva ocho años animando a los corredores a su paso por la zona, con la bandera pirata y la ikurriña, y además, repartiendo naranjas! Un espectáculo que hace más amena la carrera al llegar a esa tremenda subida. En mi opinión, toda la carrera, un gran acontecimiento. Si bien tendría que poner una pega, fue a la hora de repartir las medallas a los corredores. Allí sí que hubo mucho jaleo, ya que hubo gente que se quedó sin. Era una locura. Los voluntarios eran avasallados y la gente les quitaba las medallas a puñados.  Es algo que deberían mejorar de cara a la próxima edición, que se prevé que será algo gordo, ya que será el 50 aniversario. Y yo voy a estar allí, probablemente.

Mi carrera, pues no me fue como esperaba. En el km2, me empezó un flato y no podía hacer nada para que disminuyese. Iba corriendo con Raquel, compañera del club, e íbamos dosificándonos porque el recorrido tenía un par de subidas exigentes. Pero en el km6, cuando ya teníamos "a tiro" a la liebre de 2h, le dije a Raquel que siguiera a la liebre, que yo tenía que pararme. Y me paré para agacharme e intentar disminuir el dolor. Caminé un poco, pero a la que volví a correr, el flato volvió, y ya no me dejó hasta llegar a la meta. No podía correr demasiado rápido, ni recuperar en las bajadas, y me dio mucha rabia, porque podría haberlo hecho mucho mejor. Finalmente, me salíó un tiempo de 2h01', del que no estoy nada orgullosa, pero al menos, la acabé. 
Zuen Denbora Gure Marka
Durante el fin de semana, mi gran preocupación fue el tiempo (atmosférico) y si iba a pasar frío. Había salido de Reus sin mirar apenas qué tiempo hacía allí, y teniendo en cuenta que aquí gozamos de temperaturas de 23 grados, pues casi que me fui en manga corta. Al llegar a Donosti, nos recibió la lluvia y el frío, y la cosa no mejoró el sábado, aguantando por la mañana, pero lloviendo mucho durante la noche. El domingo por la mañana salimos de Zarautz, donde estábamos alojados, con lluvia, oscuridad y frío. Yo llevaba las mallas cortas, camiseta corta... de verano! Me había llevado un paravientos sin mangas y la gorra, mi único abrigo para la carrera. Suerte que en la feria del corredor me compré un Buff que me fue muy bien hasta empezar a correr. Luego ya me sobraba. Al llegar a Behobia, la gente iba con bolsas de basura, ponchos de plástico, jerseys que luego tiraba por ahí... pero el frío era soportable (aunque no le hubiera dicho que no a un buen polar). Y una vez empezada la carrera, la temperatura era ideal. Nos llovió en dos momentos puntuales, y sopló el viento con fuerza varias veces, pero aún y así, para lo que podría haber sido, el tiempo se comportó. Eso sí, para la próxima vez, iremos ya con la lección aprendida!

En resumen, un fin de semana casi redondo, rodeada de buenos amigos y conocidos con los que echar unas risas y hacer deporte.
Representación WITL?
Ah! Se me olvidaba...


lunes, 4 de noviembre de 2013

Poniendo orden a esto de comer

Esta mañana he ido a mi primera visita a Alimmenta, que ofrecen sus servicios como dietistas-nutricionistas. De todos los profesionales que allí trabajan (un total de 10), me ha visitado Júila Farré (@Julia_farre). Esta primera visita ha servido para hacerme una entrevista sobre mis hábitos alimenticios, entrenamientos y cargas, objetivos... y para saber de qué valores partíamos, en cuanto a peso y grasa. Después de pesarme (que no os voy a decir cuánto peso...), hemos concluido que me sobran 2kg de grasa y 0.5kg de agua. Así que soy más cerda que medusa... Eso ya lo sabía yo! Hemos visto que como bastante bien y equilibrado, pero que como demasiada fruta al día y bebo poca agua. Esto de beber poco ya me doy cuenta. Pero el problema es que, si bebo más, tengo que ir al baño con más frecuencia y eso implica dejar a mis alumnos solos en clase, cosa que está más que prohibida. Y además, en mi colegio, la sra. conserje no nos abre los baños para los maestros, con lo cual, tenemos que ir al baño de la planta baja, y mi clase está en el segundo piso. Así que... lo tengo un poco crudo! ;)

En la próxima visita, dentro de dos semanas, Júlia me propondrá una dieta-tipo, con las cantidades exactas que debo comer y variedad de nutrientes. A ver si, siguiendo sus pautas, llego a bajar el peso, lo cual me irá bien para no hacer sufrir más de la cuenta a mis articulaciones e ir un poco más ligerita. 

domingo, 3 de noviembre de 2013

Menos es más

Finalizamos octubre, el primer mes hacia mi camino para convertirme en una mujer de hierro. Ha sido un mes suave, en cuanto a entrenamientos. De hecho, parece como si aún no me hiciese a la idea de que la cuenta atrás ya ha empezado. O cuenta hacia delante. En esto de entrenar, todo suma, así que sí, queda un mes menos para el Challenge, pero es un mes más que me llevo de experiencias.

Mis valores de entrenamientos de este mes, reúnen un total de 10km nadando, 340km en bici y 55km corriendo. A esos, tengo que sumarle el tiempo invertido en sesiones de fuerza, muy importantes en la pretemporada. Como véis, son cargas ligeritas, pero por ahora, creo que no podría (o no debería) hacer mucho más. 

Este mes, que me ha pasado volando, me ha dejado bastantes lecciones de carácter humano, que he aprendido, o bien, que he valorado. Los que me conocen, saben que soy poco dada a mostrar mis sentimientos en público (de ahí el sobrenombre de Icewoman, mujer de hielo), pero durante este mes he recibido tantos abrazos, tantísimos, que parece que les estoy cogiendo el gusto. De todos modos, como hablábamos el viernes con Joan Cesc, para un abrazo de verdad, hay que tener un mínimo de confianza con esa persona o bien encontrarte en una situación que te una a ella. Fuera de ello, el abrazo se convierte en algo superfluo y sin razón, algo frío y comprometedor. 

Inmersa en una nube de cariño, dejo el octubre y todo lo que me ha pasado en este pequeño vídeo. Tranqui@s, no es como los de hoy y ayer que, bien pensado, también os los cuelgo!!! ;)







lunes, 21 de octubre de 2013

Retomando los entrenos, sin prisa

Hoy he empezado mi tercera semana de pretemporada y, la verdad, es que estoy sorprendida. A pesar del parón que he hecho de dos semanas (o que debería haber hecho y no he cumplido del todo...), veo que sigo manteniendo condición física. No estoy fuerte, ni mucho menos, pero veo que voy haciendo cosas que me cuestan mucho menos que antes. Mantener un ritmo en bicicleta, o corriendo... Ahora mismo me siento bien al hacerlo. Nadando, es otra cosa. He notado mucho el haberlo dejado. La primera semana pasada me sentí torpe y lenta y me asusté. La segunda semana, me tranquilicé un poco porque vi que volvía a estar en el punto donde acabé. Ya sabéis, no soy nada rápida, pero dentro de la lentitud, lo llevo bien.
Lo que pasará las semanas siguientes... no lo sé. De momento, preparando la Behobia, para el 10 de noviembre, y después... supongo que habrá que empezar a sufrir. Pero lo haré con ganas e ilusión. No estoy sola en el camino, y las penas compartidas, son menos penas (así que... Vane... ya sabes lo que te va a tocar!!!)

Mañana sale el calendario de Extrememan para la temporada siguiente y entonces acabaré de decidir las pruebas en las que voy a competir. El objetivo del año está claro: IRONMAN, pero para ello, tengo que mantenerme despierta y activa, y algunas competiciones durante el año, van a ayudarme a ver cómo lo llevo.

Más retoques... pues sí, empezar a controlar la dieta, de la mano de los profesionales de Alimmenta. A principios de noviembre tengo visita con ellos, con el objetivo de rebajar el peso que está de más, y cuidar mi alimentación y suplementación. Veremos a dónde llegamos!!!

Y, cómo no, mis entrenamientos seguirán estando dirigidos por USK&TiM. En los meses que llevamos entrenando, nos hemos entendido bastante bien. Yo estoy más centrada y eso ayuda. Aunque a veces no puedo evitar el hacer alguna de las mías... Pero ya me va conociendo!

Así que... seguimos!!!

Imatge en línia 1Alimenta, dietistas-nutricionistas 


domingo, 6 de octubre de 2013

Un año para endurecerme

El miércoles cumpliré 34 años, pero hoy, 6 de octubre de 2013, empiezo la cuenta atrás. Secretamente, o de viva voz, me propuse que cuando cumpliese 35 años, haría un triatlón distancia Ironman (3,8km swim + 180km bike + 42.195km run). Y dentro de un año, en un día como hoy, a la misma hora mientras estoy escribiendo ahora esto, yo seré quien esté corriendo por el paseo de Calella, compitiendo en el Challenge Barcelona-Maresme. Será mi primer ironman y, aunque las características del circuito ciclista no me gustan en absoluto, creo que es el adecuado para estrenarme, ya que estando cerca de casa podré contar con el apoyo de todos los míos: de mi familia, de mis amigos y conocidos. 


Cuando en julio, hablábamos con Robert y con Vane de qué ironman hacer, y parecía que Roth era el elegido, me entró el pánico. Pánico porque había que inscribirse la semana siguiente (de hecho, las inscripciones se agotaron en 2 minutos), y porque me veía incapaz de completar una maratón. Y también influyeron los comentarios de mi madre, negándose en rotundo a que me fuese a Alemania para competir en una "burrada" de estas características. Así que me eché atrás. Pasado el verano, con los nervios más templados, viendo que los entrenamientos durante el verano me han curtido bastante y tras consensuarlo con mi entrenador, me lanzo a la palestra. Y mi madre parece que está de acuerdo (Espero que no se entere de que hoy ha muerto un participante en Calella...).

Tengo un año por delante, y un año pasa muy deprisa, así que a partir de mañana, ya nos ponemos manos y pies a la obra! La primera semana de noviembre tengo hora en Alimmenta para que me den pautas de alimentación, me aconsejen sobre la suplementación que debo tomar y tratar de rebajar el peso y la grasa que me sobra. También tengo programada una prueba de esfuerzo, no porque tenga algún problema, sino porque quiero saber que realmente no tengo ningún impedimento para realizar los entrenamientos y la competición. Creo que es tremendamente necesario que los deportistas que entrenamos en cantidad, pasemos controles periódicamente. A veces, pequeños problemas del corazón, no se ponen de manifiesto estando en reposo, pero estallan en cuanto nos ejercitamos. Y lo importante para mi, va a ser acabar esa competición. 

Hace un rato, se ha puesto en duda mi capacidad para hacerlo. A través de un comentario que he puesto en twitter, sobre el hecho de que le hemos perdido el respeto a las distancias y ahora cualquiera se pone a hacer un ironman (y luego pasa lo que pasa), he recibido una respuesta directa: "me sorprende que seas tú quien hace esa anotación". Yo, alguien que hace un half en más de 7h, es incapaz de acabar un ironman sin caminar. Y seguramente lo haré en más de 14h. Esa vocecilla proviene de alguien a quien respeto y escucho, pero a menudo parece que dude de mis capacidades (aunque diga lo contrario). Ya me imagino que un ironman no es un paseo, que quizá le eche más de 14h, pero entrenaré para que ese paseo de 14h sea lo más ameno y placentero posible. Sufriré y lloraré, me preguntaré quién me habrá mandado a mi meterme ahí, pero voy a acabarlo. Igual que he acabado las demás competiciones. Con más o menos tiempo, pero seré una mujer de hierro. Y sé que no acallaré esa vocecita, pues seguirá increpando, ya que nada es suficiente y la mayoría de cosas están mal. Pero todos los famosos tenemos un troll. ;)

martes, 17 de septiembre de 2013

Cuánto me queda (nos queda) por aprender!

Hace poco más de una semana, acabé mi cuarto triatlón distancia Half, esta vez en Narbonne (Francia), de la mano de Extrememan. No he hecho crónica del evento, porque mientras corría, mirando el mar, decidí que lo que estaba sintiendo, me lo iba a guardar para mi. Mi preparación anterior fue bastante buena, llegué bastante fuerte a la competición, pero podría haber llegado mejor. Natación aceptable y mejorable; bicicleta bastante satisfactoria; pero podría haber corrido mejor. Siempre se puede hacer mejor las cosas. Y de los hechos, aprendemos. Aunque sumamos una medalla más.


El fin de semana pasado, competí en la Duatló de La Pobla de Mafumet, gracias a Running Solutions, y una vez más, me pegaron el repaso. Es habitual en mi, cerrar las clasificaciones, como ya he dicho en numerosas ocasiones, y aunque mi padre me pregunte que cuándo voy a pegar un puñetazo en la mesa y apretar más y a mi me reconcoma por dentro, papá, aún no puedo hacer más. No es que no me esfuerce, sino que de momento, mis ritmos en carrera (en carrera a pie sobretodo), son bajos. Pero en estos momentos, prefiero que sean bajos y asegurarme el llegar a meta, aunque sea la última, que reventar y no llegar. O llegar igualmente la última, pero sin poder sonreír. Ya mejoraré, estoy segura, porque no pienso dejar de entrenar. Pero de entrenar como deportista y como persona.  Y es que el deporte que ahora practico, la disciplina en los entrenamientos, lo leído y vivido, me ha enseñado ya muchas cosas. Y me ha hecho cambiar. He aprendido a tomarme las cosas de otro modo, a ver un revés como uno de los golpes ganadores, a reconocer el fruto del sufrimiento y el tiempo invertido y saber que todo esto, valdrá la pena. Pero aún me queda mucho más por aprender. 

Acabo de ver el vídeo de la última locura de Valentí Sanjuan, en el Ultraman UK (Gales) y he podido sentir un poquito, el esfuerzo y sufrimiento que le supuso acabarlo. Compartí con Valentí un fin de semana de competición el Getxo, y es un tío normal. Un tipo agradable, bajito, con chispa, que llevaba una bici prestada, y que hacía poco había acabado el Ironman de Lanzarote preparándolo sólo con 6 semanas de antelación (creo). Le pregunté si antes había hecho algo más, y no, sólo jugaba a futbol. Impresionante, porque futbol y triatlón, poco tienen que ver. Pero el tío se planta, hinca codos, y es Ironman. ¿Así de fácil? Pues no. Y estando en Getxo, suelta que quiere probar el Ultraman UK. Y en poco más de un mes, acaba segundo en esa impresionante competición, obteniendo una plaza para el mundial de Ultraman en Hawaii. ¿Y así sin más? Pues no. Valentí ha sufrido entrenando, ha hecho tiradas de 30km a las 11 de la noche al salir de su trabajo, ha hecho más kms en bici en un mes que yo en nueve, y con más desnivel. Y ha nadado más horas que yo navegado por internet. Valentí ha sentido muchos días de bajón, de no querer ir a entrenar, y ha ideado estrategias para vencerse a sí mismo. Y el premio a todo eso, ha valido la pena. En el vídeo se le ve sufrir, se le ve llorar, se le oye diciendo que se va para casa, pero sigue. Porque está ahí por algo, y porque no va a abandonar. Algunos pensarán que está loco, que no vale la pena sufrir, que no sirve de nada, que este tío es un privilegiado, que no todo el mundo puede... bien. Parte de cierto, pero parte de excusa. No todo el mundo puede hacer un Ultraman (empezando ya por la cuota de inscricpión!), pero sí podemos hacer nuestro particular Ultraman en cosas más cercanas. Las mías, por ejemplo, serán pues bajar de los 50' en los 10km, acabar un Ironman, conseguir que mis alumnos acaben 4o de primaria con unas buenas bases, sonreír más... Y todo esto, lo conseguiré con tesón y constancia. Y no voy a dejar de entrenarme. Porque aún me queda mucho por aprender.

Sin su permiso, os dejo el enlace del vídeo de Valentí. Vale la pena. 


miércoles, 28 de agosto de 2013

Se me va

Se me va. Se me va y yo no puedo hacer nada. Se me va lentamente igual que fluye un riachuelo hacia el mar. Se me va y no hay forma de retenerla. Quiza es que tiene que marchar. Luchadora nata ante muchas adversidades, siempre con palabras de animo para todos, cuando de verdad el animo debiamos darselo a ella. Quiza era su manera de seguir. Quiza hemos sido su fuerza y motor. Y deberemos seguir siendolo. Maldito gusano que se la come por dentro, haciendo su capullo, para convertirla en mariposa y hacerla volar. Fea metafora. Ya no me gustan las mariposas.
Ahora no me salen las palabras de manera ordenada, pues la rabia y la impotencia que siento, me nublan la mente. Solo puedo pensar en que se me va. Pero queda en mi una parte de ella, la que me enseño a vivir. La que me dijo que todo lo que ocurre, es por alguna razon. Y es que ella aparecio y me empujo para convertirme en lo que empiezo a ser ahora. Ya veis, a mis 33 años y en constante construccion. Con un horizonte amplio y muchas ganas por vivir. Las mismas que le transmito a ella con todas mis fuerzas, cada dia que pasa.
Se me va, si. Pero gracias por haber venido.

domingo, 25 de agosto de 2013

(a)DÉU!!!

(A)déu, (a)diós o, si no puedes articular palabra, levantas la manita. Es el saludo entre runners, ciclistas, o cualquier otro deportista. Esa costumbre que adquirí cuando empecé a salir a rodar con mis compañeros de equipo en Barcelona, y que cuando lo hacía por Tarragona, nadie me respondía. Y me sentía un poco tonta, la verdad. Pero yo seguía saludando. Porque es por educación, o simplemente, un gesto de complicidad, de pertenencia a un mismo colectivo. Igual que los moteros.

Ese saludo, cuando corres en llano y te cruzas con otro runner "mira, otro que corre", piensas; cuando vas en bici, subiendo una cuesta y no puedes más, y saludas al que baja, y le odias porque va sonriendo y tú apenas puedes levantar dos dedos del manillar; o cuando eres tú el (o la) que baja, y saludas sonriente al que sube, apiadándote de él "pobre, mira cómo va y lo que le queda aún". Ese saludo es lo que nos une, lo que nos hace compañeros ni que sea por un momento. Y tienes la sensación de que si algo te pasa, te va a echar una mano. Porque ya te ha saludado. Al menos, a mi me pasa. Y por eso, yo sigo saludando. Y ahora la gente en la zona de Tarragona ya me responde. Quizá es que me habré cruzado ya con tantos (y tantas) que al final todos han decidido que tampoco cuesta tanto.

Así pues, no perdamos esta costumbre y saludemos. Por educación o por lo que sea. Pero saludemos
Dicho esto, me voy a cenar.
ADÉU!!!


viernes, 23 de agosto de 2013

Tengo memoria de pez



Pues eso... Al igual que la entrañable y chistosa pececita (se dice pececita??) de la pelicula "Buscando a Nemo", que se olvidaba de todo... Yo soy igual. No me acuerdo de las cosas...

Faltan poco mas de dos semanas para uno de mis objetivos del año, el Extrememan de Narbonne, y estas ultimas semanas de carga estan siendo bestiales. Entrenando 6 dias por semana, a veces doblando sesiones, y con entrenamientos bastante completitos. De esos que te dejan brazos y piernas calentitos... Pero se ve que es lo que hay que hacer. Mi entrenador dice que voy a volar en Narbonne y yo tiemblo, porque la parte del aterrizaje no la hemos entrenado aun! Me contento con llegar en condiciones, y con una sonrisa en la cara, como siempre. Para la foto finish, mi gran recompensa. Y al cruzar el arco de meta, no me acordare del sufrimiento previo que me habra llevado hasta alli, porque ese instante, es unico y grande. Como lo son todos y cada uno de los momentos en que acabas un duro entreno. En bici, mientras estoy subiendo esas terribles cuestas que tengo por aqui, donde me queman los cuadriceps y a la vez tengo escalofrios, jadeando y sudando como una cerdita, gritandole a la montaña que no va a poder conmigo, pienso que por que me habre metido en este fregao... Pero cuando llego arriba y empiezo a bajar, todo el sufrimiento se me olvida. Porque tengo mala memoria. Y esa mala memoria, unida a la satisfaccion por el entreno acabado, hacen que al dia siguiente me levante con nuevas ganas para entrenar. Con piernas doloridas, pero con la ilusion por ver a donde voy a ir hoy???

domingo, 14 de julio de 2013

Nunca hubo un primero sin un último

El día después de una competición, hay que hacer balance de los resultados, y con la clasificación en mano, veo que una vez más, estoy más cerca de los últimos que de los primeros puestos. Ayer disputé el Triatlón B Dream Agemaster de Palamós,  prueba de triatlón para deportistas populares, pero enmarcada dentro de las competiciones ITU World Cup 2013. Yo competía por grupos de edad, y el ganador de cada uno de ellos, se llevaba 300€, un buen premio si tienes la opción de disputarte ese primer puesto, bastante lejos de la realidad, en mi caso... En mi categoría, éramos 11 chicas, de las cuales acabamos 9, recorriendo un total de 1400m nadando (1780m en mi caso...) en dos vueltas con salida a la playa, 40km en bici (36.80km según mis datos) dando 4 vueltas a un circuito nada llano y 10km corriendo (10.600 para mi), con 4 vueltas por el paseo marítimo. El recorrido de natación era fácil, puesto que el mar estaba totalmente en calma. Salí con ganas y braceando rápidamente, como en una serie, y me situé bastante bien, pero enseguida me cansé y empecé con mi nado lento y tratando de deslizar, cosa que no conseguí y acabaron adelantándome hasta las medusas (que no había). El tramo de salida a la playa y posterior carrera, fue durísimo. Si ya sales del agua cansada, correr por la arena estruja aún más. Completé mi segunda vuelta con calma y me dirigí a boxes, haciendo una transición de 500mts.


Una vez allí, cogí mi bicicleta y salí a ver qué pasaba, si había solucionado los ruidos de la semana anterior y cogía más confianza. Resultó que no. La bici seguía con su musiquita, y me topé con un circuito urbano mal asfaltado y lleno de badenes. Y con alguna subida inesperada. Al terminar la primera vuelta, miré mi reloj y únicamente marcaba 10km, lo cual quería decir que debería dar 4 vueltas, cuando yo creía que únicamente eran 2. Me fue imposible engancharme a la rueda de nadie, e incluso en mi tercera vuelta, me giré y vi las motos de policía, gritándome "Cabeza de carrera!", por lo cual tuve que apartarme y dejar paso a un grupo de chicas que me arrancaron las pegatinas. 


Completando el recorrido en 1h20', me dispuse a la carrera a pie. De lejos oí al speaker que comentaba las características de la prueba olímpica "4 vueltas en bici y 2 corriendo", y pensé que ésto ya lo tenía hecho. Sólo empezar a correr, veo a Vane delante de mi, con su ritmo constante y rapidito, pero me es imposible darle caza. Ella estaba ya en su segunda vuelta y cuando nos cruzamos, me grita "son 4 vueltas, no?", a lo que yo le respondí un "pero qué dices???" Y, realmente, sí eran 4 vueltas. Dando mi segunda, pensé en abandonar. El calor era casi insoportable y me dolía mucho un pie. Pero seguí adelante, restando metros y pensando en recorridos entrenados de distancias similares.


Mi ritmo no era alto en absoluto, yendo a 6'/km, y manteniendo una media de 166ppm. Quizá podría haber apretado más, pero tenía mucho miedo a desfallecer por el calor. Así que seguí con mi trote. El último km se me hizo eterno, y vi que iban a salir unos cuantos metros más. Cuando ya estás fijada en una distancia, y con ganas de acabar, esos metros de regalo son un verdadero castigo. Así que acabé rezando a alguien en el cielo y llorando y subiendo las ppm hasta 189, encaré la rampa de llegada a meta. Una alfombra azul nos recibía, gradas a un lado, pantalla gigante, gente aplaudiendo, y un arco azul, donde ponía Copa del Mundo. Entré dedicando la llegada a alguien que no lo va a saber hasta que no encuentre la foto finish o el vídeo. No había ganado ninguna copa, y viendo la clasificación, disto mucho de hacerlo, pero una vez más, me queda una leve satisfacción por haber acabado. Pero a qué precio. Hoy me duele mucho el pie, casi no puedo andar; mi bicicleta hace ruidos, y mis tiempos son nefastos. Con rabia, pienso en que no voy a abandonar, que hay que entrenar más. Pero algo debo estar haciendo mal. Cumplo todos los entrenos, en las cantidades y tiempos marcados; me siento satisfecha por ello, pero aún y así, no obtengo resultados. Y es muy duro ver que, clasificación tras clasificación, tengo que empezar a buscar mi nombre por la cola. Viendo ésto... no puedo plantearme una prueba mayor. No por no acabarla, porque sé de sobras que sí lo haría, pero no quiero estar sufriendo durante quince horas. Me queda una semana para decidirme y aún tengo que hablar con mi entrenador. Ahora mismo, a pesar de los mensajes de ánimo que estoy recibiendo, mi cabeza y mi cuerpo están por los suelos. Estoy en un club donde su lema "Where Is The Limit?" me ha hecho tirar siempre hacia delante. Ahora tendré que volver a tirar de él porque no he encontrado mi límite físico, pero el mental empieza a estar desgastado, hoy por hoy.


martes, 9 de julio de 2013

Sin cabeza, no hay cuerpo que arranque

Y llegó el fin de semana esperado con tantas ganas. Tenía que ser un fin de semana perfecto: buenos amig@s, lugares espectaculares y una competición. Pero la cosa empezó a torcerse diez días antes: tres de nuestras acompañantes no iban a venir a darnos su apoyo. Lo harían, sí, pero desde la distancia. Y les eché de menos una vez allí. Mucho. La semana anterior había sido de tropiezo tras tropiezo: garmin estropeado y que no llegaba a tiempo de ser reparado para llevármelo a competir, kilómetros en coche para llevar la bicicleta a su primera revisión, malas sensaciones en los entrenos, enfados... Pero yo confiaba en el dicho de "lo que mal empieza, bien acaba", y más o menos, así fue. Una vez más, fui finisher de un triatlón distancia half (1900mts natación-90km bici-21km corriendo), sufriendo desde el minuto -1 de la competición.

Descansamos poco, dormimos poco la noche del viernes y la del sábado. Nuestr@s amig@s del norte nos acogieron tan bien y nos prepararon un fin de semana tan espectacular, que había que disfrutarlo y aprovecharlo con gusto. 

Y en mi cabeza venían una y otra vez las palabras de Ferran Almeda: lo peor que se puede hacer el día antes de una competición, es ir a hacer turismo. Y eso fue lo que hicimos el sábado. Con un calor horrible, caminamos a visitar el puente colgante de Portugalete, volvimos a pie hasta nuestra casa en el acantilado, pateamos un centro comercial, nos fuimos a cenar... y el domingo a las 5:50, sonaba el despertador. Quisimos hacerlo todo tranquilamente y con tiempo suficiente, pero una vez llegados a boxes, a las 7 de la mañana, una cola enorme para entrar, nos restó minutos y sumó nervios. No pudimos preparar las cosas con calma, ni la visita al wc de rigor. Cuando ya tenía que estar con el neopreno puesto, me di cuenta de que aún llevaba colgado el dorsal... todo fueron carreras, y nos perdimos la salida masculina, a las 8. Nos quedaban 10' para nuestra salida, y me metí en el agua para colocarme el neopreno, con tan mala suerte que pisé una roca y me corté en el dedo gordo del pie. No me di cuenta hasta al empezar el sector de bici, y el pensamiento y la molestia de eso me acompañaron durante el resto de la carrera. 
Pero antes de salir, hubo otra cosa que me perjudicó aún más, llegando incluso hasta el punto de abandonarme al llevar 500m nadados. De sobra sé que mi peor enemigo es mi cabeza. Es contra quien tengo que luchar duramente día tras día, ya que se empeña en reafirmarme lo contrario de lo que parece ser. Soy bastante fuerte físicamente, pero en nada se queda esa fortaleza, si la cabeza no sigue. Antes de empezar la natación, vi a mi padre, pero no a mi madre. Ella no había venido a verme salir y no entendía por qué, pero lo intuía. Así que, una vez entramos en el mar, empecé a nadar, pero mi cabeza se desvió a otra parte y perdí el grupo. Enseguida me vi nadando sola, lenta, sin ver a nadie detrás, sin ser capaz de seguir un ritmo, recordar la técnica... y abandoné. En la segunda recta, el kayak se puso a mi lado, y me iba diciendo que me marcaría el camino. Eso me pareció que quería decir que me había desviado mucho, y que iba la última de las chicas. Intenté sacar la parte cómica y le comenté al chico que los de atrás ya me iban a pillar, y él sonreía. No tardaron mucho. El primero del equipo de relevos (que habían salido 10' más tarde), me pasó como una flecha, seguido de dos o tres nadadores más. Encaré la última parte de la natación, con el sol de cara y sin ver dónde estaba la llegada. Miré el garmin y ya marcaba los 1900mts, pero aún quedaba lejos la arena. Finalmente toqué tierra habiendo nadado 2400 metros, en 48'. Allí fuera estaban gritándome Aitzi, Mamen y demás que no reconocí, ... y mi madre. Y entonces retomé la carrera. 


Entré en boxes para coger la bici y sacándome el neopreno, entró otra chica detrás de mi. Pues no lo hice tan mal, no salí la última de las 17 chicas! Me subí a la bici, para empezar el temido recorrido ciclista, pensando en que sí iba a sufrir, pero que lo iba a acabar. Me acordé de lo que me dijo Aitzi la noche antes, que me olvidara de lo que había oído sobre el recorrido y que disfrutase del paisaje. Pues eso iba a hacer. Mi intención era poner a prueba mi nueva bicicleta, pero pronto vi que no era la mejor opción. Al poco de empezar a rodar, una serie de ruidos y movimientos extraños de la parte delantera, me obligaron a ser muy prudente en las bajadas, sin opción a recuperar el tiempo perdido en las subidas. El enfado fue monumental, pues el martes había llevado la bicicleta a la tienda donde la compré hace un mes, para hacerle la primera revisión, (Bicis Escapa de Sabadell) que, aún siendo distribuidores de Orbea, parece ser que no se tomaron muy en serio esto de revisarle todos los tornillos. A eso, le sumé el dolor de rodilla de rigor cuando llevaba 30km, y el dolor de lumbares cuando llevaba 60. Total, la bici un poco desastre, pero el paisaje muy bonito. En el circuito, adelanté a un par de chicas, y me adelantaron otras, lo cual me llevó a reafirmar que tan mal no había nadado, pero que podría haberlo hecho mucho mejor, eso sí! Y lo que sí hice muy bien, fue el tema de la comida y la hidratación. No quería repetir el error de Salou, así que bebí y comí cuando tocaba, y eso me llevó fuerte a mi otro sector calavera, la carrera a pie.



Bajo un sol de justicia y cerca de 26 grados, me dispuse a correr durante 2h como mínimo, por un circuito llano y repleto de gente que me animaba a cada paso. Eso sí que lo tengo que reconocer: el ambiente vivido en este triatlón, ha sido espectacular. La gente se volcó en la prueba y los ánimos en euskera te hacían imposible el dejar de correr. Y así fue. Caminé muy poco. De hecho, creo que podría haber corrido durante toda la carrera, puesto que me sentía bien. Mi ritmo no era muy alto (nunca lo es), pero intenté que fuera bastante constante, y eso me ayudó. Otra de las cosas que sí me ayudaron fue la compañía de Juanan, el director del Extrememan, que me acompañó en bici durante 11km, haciéndome fotos y vídeos, llamando a Mónica y aquella haciéndome reír. Y con quien sí me reí fue con mi Supernena Vane. El cachondeo del cono era exclusivo para Marta, pero no pude remediarlo y... (mirad las fotos)


A gritos nos animábamos en cada cruce, provocando las risas de todos aquellos que nos veían. Sí, esto es una carrera, pero habíamos venido a pasarlo bien. No íbamos a ganar nada más que una medalla y la satisfacción personal. Así pues, pasémoslo bien!

Y se acabaron los 21km de carrera a pie, y encaré el arco de meta. Esta vez no lloré. Llegaba en tiempo. No con un tiempo espectacular, pero llegaba.


Y ahí estaban todos esperándome, y entrando en meta me acordé de l@s que no estaban. 5+1 va por mis chicas, las que aguantan mis buenos y malos días (y los que les quedan!)

Ahora, dos días después de esta prueba, con las piernas como palos, pienso en seguir adelante, esforzándome un poco más. Aprovecharé mis vacaciones para entrenar bien y con tranquilidad, y a la espera de una entrevista con mi entrenador para preparar futuros eventos. Me han retado a algo muy grande en un año, pero antes tengo que convencerme de que lo puedo lograr. Y para ello, necesitaré el apoyo de los míos, y eso es lo que tengo que empezar a negociar... No sé qué va a ser más duro!!!

miércoles, 26 de junio de 2013

Más vale una retirada a tiempo

Hace pocos días, los medios de comunicación nos sorprendían con la noticia de un posible positivo en el control antidoping que se le hizo a Virginia Berasategui para la Triatlón de Bilbao. Después de desmentirlo y recurrir a una segunda prueba, finalmente salió la verdad: positivo por EPO. Para quien no lo sepa, la eritropoyetina (EPO) es una sustancia que produce nuestro cuerpo, pero que es inyectada artificialmente en el caso del dopaje, para estimular la producción de los glóbulos rojos (que transportan el oxígeno a los tejidos) y permite incrementar la resistencia al ejercicio físico aumentando la capacidad del transporte de oxígeno. 

Hoy, en una rueda de prensa, Virginia da la cara diciendo que sí, que es verdad, que se dopó porque ni su cuerpo ni su cabeza estaban preparadas para seguir aguantando la presión de estar en la élite del deporte. Durante más de 30 años, en su carrera deportiva, Virginia no ha dado un solo positivo hasta ahora (que se haya podido detectar y demostrar) y ahora, tras anunciar su retirada, en el que iba a ser su último triatlón, ha resultado que, al menos para ésta vez, se dopó. 

No conozco a Virgina personalmente. No sé si es una persona sincera o no, por lo tanto, no voy a juzgarla en cuanto este comportamiento, porque yo no sé qué haría en su lugar. Únicamente, me planteo una reflexión: ¿Qué haría yo? Desde mi posición de deportista amateur, tengo claro que no tomaría sustancias dopantes para intentar ganar. Eso sería un engaño para mí misma y para el resto. Y si no soy capaz de darme la vuelta a media carrera "escatimando" unos metros, tampoco tomaría ventaja de este modo. Algunas personas con las que he hablado de este tema, me han comentado que geles, isotónicos, recuperadores, aminoácidos... quizá podrían considerarse como doping, puesto que nos ayudan a mejorar. Pero estos productos mejoran nuestro rendimiento, no lo maximizan (al menos, lo que yo suelo tomar). El entrenamiento que seguimos, provoca un desgaste en nuestro cuerpo y hace que determinadas sustancias disminuyan en cantidad, y estos productos nos ayudan a reponerlas. De lo contrario, no podríamos mantener una vida saludable y un ritmo normal después de entrenar.

Para estar en la élite deportiva, hay que entrenar duro, sí, muy duro; pero también hay que tener unas cualidades y aptitudes especiales. Sin una genética favorable, sería imposible mantenerse o llegar a estar en lo más alto. Y, a pesar de tener esas cualidades, los años pasan (para todos) y el cuerpo no es el mismo. Supongo que por ese motivo, los deportistas toman la decisión de modificar su "composición", para seguir exprimiendo lo máximo del cuerpo unos años más. También tendrán que ver aspectos como publicidad, sponsors, prensa, seguidores... que ejercen presión sobre el deportista para que siga dando éxitos. Y todos se "emborrachan" de premios y pódiums, pero después de esa embriaguez, en la resaca, es cuando hay que ponerle un poco de sentido común a las cosas. ¿Vale la pena mentir, engañar? ¿Qué beneficio personal se saca de todo esto? ¿Qué imagen se da? 

No sé qué haría yo, de ser deportista de élite, pero lo que sí que es cierto es que, a día de hoy, más vale una retirada a tiempo, que una batalla perdida.

Os dejo aquí el vídeo de la declaración de Virgina Berasategui, por si alguien quiere echarle un vistazo.

sábado, 25 de mayo de 2013

Algo no anda bien

Como muchos sabréis, por fin he cambiado mi bicicleta. Llevaba cinco años rodando con una Orbea Asphalt que me regaló mi padre, por lo que le tenía mucho aprecio. En estos años le he ido haciendo modificaciones para poder sacarle mucho más rendimiento, pero ha llegado un momento en el que necesitaba un cambio. Así pues, del aluminio he pasado al carbono, y del triple plato Tiagra, a un compact Ultegra. Y puesto que la marca me merece toda la confianza, repito. La montura elegida ha sido una Orbea Orca Dama Silver, de color blanco, plata y azul. Una maravilla. 
Aprovecho para darle las gracias a Robert Mayoral, Paco Díaz (responsable de Orbea en Catalunya y Baleares) y Bicis Escapa (Sabadell) por haberme posibilitado tener esta bicicleta de la que bien seguro disfrutaré mucho!


El lunes la saqué de la tienda, llegué a casa y ya era de noche, por lo que no pude salir a estrenarla, pero decidí dar una vuelta por el párking. ¡Qué maravilla! Era mucho más estable, me notaba más segura y no pesaba nada. Ansiaba poder estrenarla, y por la planificación de entrenos, no tocaba hasta el jueves. Y vaya día para estrenarla! Con el viento que soplaba y la ligereza de la bicicleta, se me iba hacia los lados, haciéndose muy difícil el mantener un rumbo fijo. Pero en un momento en que el viento dio un poco de  tregua, aproveché para ponerla a prueba. Con toda la fuerza que me permitieron mis piernas, empecé a apretar y, rodando acoplada en llano, llegué a los 50km/h con facilidad. Espectacular. El cambio responde a la perfección y a pesar de ser ligera, es muy estable y segura. Creo que voy a disfrutar mucho rodando con ella. Pero tengo que aprender a utilizar el cambio para poder sacarle más provecho.

Esta mañana tenía prevista una salida de 3h30' con series y he aprovechado para salir con los chicos del Club Triatló Cambils, que tenían prevista una ruta plana. Soplaba mucho el viento, pero estos chicos están muy fuertes y sólo salir de Reus ya han impuesto un ritmo muy alto. Demasiado para mi. Y el dicho es cierto: por mucha máquina que montes, si no tienes piernas... He podido seguirlos a duras penas durante 50km, momento en el cual hemos acordado que yo iría por un camino y ellos por otro. Así todos contentos, y a mi ya me ha ido bien. La bicicleta iba muy bien, y he disfrutado mucho en la salida, a pesar del viento, pero algo andaba mal. O mejor dicho, ahora soy yo la que anda mal. En la salida del jueves ya me di cuenta de que cuando apretaba para subir, la rodilla derecha se empezaba a quejar, y hoy me he percatado de que tengo unos pequeños derrames en la zona que me duele. He consultado con mi fisio y me ha recomendado que retrase el sillín, puesto que es el tendón rotuliano el que está sufriendo. Pero de todos modos, debo ir a que me revise la posición el biomecánico, y que probemos de poner una pequeña cuña en la zapatilla derecha, para compensar la pequeña dismetría que tengo entre las dos piernas. Pero eso no va a poder ser hasta de aquí dos semanas, ya que el viernes que viene me desplazo a Getxo para rodar por el circuito y saber de qué mal tengo que morir el 7 de Julio, en mi próximo objetivo de esta temporada, el Extrememan Getxo 113. 

jueves, 9 de mayo de 2013

Obligatorio beber

Los que leísteis mi crónica del Extrememan de Salou y los que comentasteis conmigo la prueba, sabéis que tuve problemas a la hora de correr, por culpa de unos calambres musculares en los cuádriceps. Nunca en la vida me había pasado algo así, y probablemente, nunca volverá a pasarme, ya que aprendí la lección.

Voy a contaros un brevemente cómo se produce la contracción muscular y así entenderemos el por qué de los calambres. Tiene gracia que me haya pasado esto a mi, que me fascina todo lo que tenga relación con la fisiología y biomecánica, pero este toque de atención, me viene bien para no despistarme y seguir recordando lo que ya sabía.

El músculo está compuesto por multitud de fibras musculares, que a su vez, contienen miofibrillas, dentro de las cuales se encuentran moléculas proteicas llamadas actina y miosina, que son las responsables de la contracción muscular, al alejarse o acercarse entre ellas. La acción de estas moléculas se produce cuando en nuestro músculo se segregan cantidades de calcio, y ese calcio se activa cuando moléculas de sodio aparecen. Dentro de las células hay un intercambio entre sodio y potasio que provocan varias reacciones moleculares, lo que produce una contracción muscular.

Esto es, a grandes rasgos, lo que sucede para que un músculo funcione. Así pues, si cada vez que se contrae el músculo "gastamos" cantidades de moléculas de sodio, potasio, calcio y demás, está claro que habrá que reponerlas de algún modo, ya que si no, nuestro músculo reaccionará a esa carencia, endureciéndose y produciendo los calambres. La manera que tenemos para hacerlo es a través de la bebida. Pero no cualquier bebida (amigos del gin-tonic, no os alegréis!), sino una que contenga los nutrientes que nuestro cuerpo necesita para seguir funcionando. Y estas son las bebidas isotónicas.

Las bebidas isotónicas tienen una composición básica formado por agua; hidratos de carbono simples y complejos y sales minerales diversas como el cloro, el potasio, el sodio o el fósforo. Así pues, éstas serán las que nos ayudarán a reponer todo aquello que vamos gastando.

A muchos de nosotros, cuando llevamos tiempo compitiendo o entrenando, nos desagrada la bebida isotónica. No podemos con ella. Se nos hace empalagosa. Yo misma, salgo a entrenar últimamente con un bidón de agua únicamente. Mal hecho. Visto lo visto, hay que pasar por el isotónico. Afortunadamente, en el mercado tenemos múltiples marcas y sabores de bebidas isotónicas, varios formatos a elegir, ya diluidas o para hacerlo nosotros mismos, en pastillas, polvos  o masticables. Así pues, no hay excusa. Empezad a probar los diferentes gustos. Personalmente, uno de los que más me han gustado, por salirse de los típicos sabores de limón y naranja, es el Iso-Energy de Victory Endurance, de sabor mandarina. Contiene hidratos de carbono, glutamina, electrolitos (sodio, potasio, calcio y cloro), y vitamina C, y es perfecto para los deportes de resistencia. Y os preguntaréis... si haces propaganda de esto, cómo es que te ocurrieron los calambres??? Pues muy sencillo: los repartidores el domingo no sirven pedidos! Pero el lunes ya lo tenía en casa!

martes, 7 de mayo de 2013

Y ahora, ¿qué?

Y ahora... dos días después del Extrememan de Salou, volvemos a la carga. 
El próximo reto, en 61 días, esta vez en el País Vasco. Siempre he sentido especial cariño por esa zona. Me gusta su gente, sus vistas, su manera de ser y de vivir. Y me encanta tener la posibilidad de competir ahí, gracias (una vez más) a Robert Mayoral. El 7 de julio me colgaré otra vez un dorsal, de nuevo en la media distancia, en el Extrememan de Getxo y está claro que no lo haré sola. Esta vez me acompañará en la competición la futura ironwoman VANE (con mayúsculas!) y también Robert. Y cómo no... nuestras incondicionales Marta y Carme, con un fichaje puntual de mi amiga y compañera de trabajo, Belén.

Espero llegar en buenas condiciones físicas y mentales al evento, y para ello cuento con la colaboración de Usk T&M , que intentará ponerme en vereda y sacar todo lo mejor de mi.
Pero antes, deberé pasar por las maravillosas manos de Bernard Boronat y sus inventos, para intentar recuperar mi rodilla y poder encarar con garantías los duros entrenamientos que me esperan.

Seguimos trabajando, con ganas, motivación  y, sobretodo, ILUSIÓN.

lunes, 6 de mayo de 2013

A pesar de todo, FINISHER!

5 de mayo. Había llegado el día. Iba a por mi segundo triatlón de distancia half. Después de mi experiencia el septiembre pasado en Berga, estaba claro que iba a repetir. Esta distancia es la que me gusta. Es la distancia "guay". Y además, jugaba en casa. Mi intención era rebajar el tiempo de la anterior competición, pero está claro que nunca debes comparar dos pruebas. Incluso repitiendo recorridos.  Pero con todo el entrenamiento que llevaba encima, creía que iba a conseguirlo. Hacía días que mi rodilla no daba señales de ningún tipo. No hay noticias, pues ¡buenas noticias!. Así que afrontaba la prueba con bastante confianza, con el plus de que conocía perfectamente el recorrido ciclista, después de tantos años cruzándolo en coche y en bicicleta. 
La noche anterior estuve con Marta, preparándolo todo, poniendo cada cosa en las bolsas facilitadas por la organización que, todo hay que decirlo, eran muy pequeñas y de una calidad impropia para tal evento (ahí tenemos uno de los pocos puntos para mejorar en futuras pruebas). Sólo me quedó pendiente encontrar mis manguitos del club, que los debí perder el día que estuve en el doble olímpico de Terres de l'Ebre, animando a Vane y a Robert. Algo que se tuerce. Malo. Con esa inquietud me fui a la cama y al día siguiente, a las 5a.m., sonó el despertador. Marta me maldecía por tenerse que despertar tan pronto, pero es que ser supporter también es muy agotador. Ella ya tiene experiencia y, a pesar de encontrarse mal, estuvo a mi lado en todo momento.
Todo lo que siguió, pura rutina hasta llegar a Salou. Entonces empezaba lo bueno. El box lleno, los triatletas entraban y salían de él llevando grandes bolsas, lo cual me chocó, ya que de haber querido llevarme algo que no fuese mío, hubiese podido hacerlo. Entré con mis bolsitas y mi neopreno, fui a mi bicicleta y estaba muy mojada. Había llovido durante la noche y no llevaba nada para secarla. Tenía que pegar los geles al cuadro y la cinta se despegaba. Y el adhesivo con el perfil de la bicicleta (punto a favor para la organización), finalmente conseguí que se mantuviera en su sitio. No tenía más que hacer, así que colgué mis bolsas de run y bike en su sitio y salí del box. Marta estaba fuera para ayudarme a poner el neopreno. Entre risas (le hace mucha gracia que utilicemos una bolsa para enfundarnos en el traje) me vestí y ella me ayudó a acabar de colocármelo. Habíamos acordado que el Sailfish tenía que verse perfectamente desde atrás, ya que las últimas veces, una mala colocación del neopreno, me ha provocado mareos por hipoxia al nadar. Todo correcto. Vámonos al mar!

 Mi salida tenía que ser la tercera, a las 7:50, pero por varios motivos, se retrasó todo uno poco, y creo que empecé a nadar cerca de las 8:30. Seguí a rajatabla los consejos que me dio Robert Mayoral antes de salir, y todo me salió genial! Mi reloj marcaba 42' cuando pisé la arena, y habiendo nadado 2100m, era para mi todo un logro! Salí contenta del agua y me encontré a Robert en el box, que ya había acabado su relevo... salió 10' después de mi y llegó antes que yo... qué máquina! Me puse los calcetines y las zapatillas de ciclismo, un poco de crema y corrí como pude hasta mi bicicleta, que la tenía bastante lejos. Me acordé que me habían dicho que me tomara con calma los primeros 20km, hasta coronar el Coll d'Alforja, y así lo hice. Me iban pasando triatletas y, aunque me minaba un poco la moral, pensaba para mis adentros "ya os pillaré luego"... Al empezar la primera bajada, miré mi reloj y vi que iba bien de tiempo. Eso me dio un tremendo subidón y pegué un grito "VAMOS!!!". No había público, así que tenía que animarme de algún modo!!! Seguí rodando sin pausa, y sin prisa, coronando los dos puertos y llegando bastante bien de fuerzas al Coll de la Teixeta. Bien! Sólo me quedaba la bajada! Pero al quedarme 30km, me doy cuenta de que mis cálculos han sido erróneos y que me quedan únicamente 45' para entrar a tiempo (según mi reloj). Así que tengo que apretar. Y mucho. En esos últimos kms, mi velocidad media estuvo alrededor de los 30km/h, y ese apretón me resultó caro. Mi rodilla se empezó a quejar, pero no podía aflojar. Pensaba en que había mucha gente esperando en Salou para verme: Marta, compañer@s de equipo, padres, alumnos y compañeras de colegio, Belén... Tenía que llegar como fuese. Así que, con un margen de 15 minutos sobre el tiempo de corte, conseguí llegar y dejar la bicicleta. Por los pelos... Y Marta me riñó desde la valla "Collons, quant que m'has fet patir!!!". Pero no podía con mi alma. Al poner los pies en el suelo, empezó un terrible dolor en los cuádriceps. Nunca me había pasado nada parecido. Los dos se me subieron arriba y poco a poco se me hacía más duro el correr. Ni siquiera el andar. Tuve que pararme a estirar varias veces, y caminar a menudo, con lo cual, la carrera a pie se me hizo eterna. Cada vez que pasaba por la zona de meta, oía los gritos de mis alumnos y de sus padres, la gente me animaba, y eso lo hacía más llevadero. Pero la cruz iba por dentro. Por suerte, tuve a Marta corriendo a mi lado durante bastante parte del recorrido. Y en los últimos 5km, Carles Cirera y Vane le dieron el relevo. ¡Qué grandes amigos tengo! Ojalá algún día pueda devolverles todo el cariño y la ayuda que me han dado siempre. Con ellos llegué a meta, al sprint, gritando a mi llegada. Grité por gritar, pero no estaba nada satisfecha. El crono marcaba 8h04' y pensé que no había entrado a tiempo. Qué decepción! Intentando disimular, llegaron mis amigos y al abrazarme a Marta, me puse a llorar. No lo había conseguido. 


Meses de entrenamiento, todos aguantando mis malos humores y mis paranoyas, y no entro en tiempo. El esfuerzo, épico. Una carrera de más de 8h requiere mucho sufrimiento. Pero no tenía que ir así la cosa. Desde que me inscribí, en mi cabeza había un 5h59' o incluso un poco más, pero no ese tiempo. Poco a poco, me fui enderezando y al cabo de un rato, oí unos cañonazos que indicaban el cierre de meta. Eso quería decir que yo sí había entrado a tiempo! Y bueno, aunque no era en absoluto lo que esperaba, había acabado. Uno más. Llegó Robert y me regaló su ramo de flores (había hecho podio en su carrera por relevos), lo que fue un gran detalle por su parte. También debo agradecerle a él toda su dedicación estos meses, aconsejándome y apoyándome siempre, cuando no tenía por qué hacerlo. Como dice Marta "oficial y caballero"!

Aquí acaba mi crónica sobre esta gran prueba. Quiero agradecer y felicitar a los organizadores por el gran trabajo realizado. A pesar de pequeñas cosas que seguramente solventarán en próximas ediciones, ha sido una competición que repetiré.  Gracias Mónica, por tus risas y tu buen rollo; Juanan, por ser tan atento a todas horas; y al resto del equipo, por haber colaborado a que este triatlón sea una gran prueba de referencia en la media distancia. NOS VEMOS EN GETXO!!!


domingo, 21 de abril de 2013

Soy mujer... a qué quieres que te rete?

Este fin de semana he estado en Sant Carles de la Ràpita (Tarragona), donde hoy se celebraba el triatlón Doble Olímpico de les Terres de l'Ebre. En esta ocasión, he ido como acompañante y "supporter" de mis compañeros de equipo Vane Moncayo y Robert Mayoral. La distancia era un poco rara: 3000m swim + 92km bike + 20km run, de los cuales se ha recortado el segmento de la natación para dejarlo finalmente en 1500m, alegando que la temperatura del agua estaba a 14,2 grados (demasiado fría). La competición ha sido amena y el día ha acompañado, así que todos hemos podido disfrutar de una gran jornada deportiva.

Mi llamada de atención respecto a este triatlón es que, de 306 participantes inscritos, únicamente había 11 mujeres. ONCE! Realmente chocante. ¿Dónde estábais hoy, chicas?
Es cierto que en todas las competiciones deportivas, el número de inscripciones de las féminas es menor respecto al de los participantes masculinos, pero poco a poco, vamos aumentando el número. Supongo que habréis visto muchas veces la imagen de cómo intentaron echar a Kathrine Switzer a empujones de una maratón, en 1967, ya que ésta se consideraba únicamente una prueba para hombres. 


Ha llovido mucho desde entonces, y poco a poco, las mujeres vamos adentrándonos en el mundo del deporte, consiguiendo logros que muchos (y muchas) no creían que fuésemos capaces. Y cada día más. Logros deportivos y logros personales, está claro. Las que antes sólo sabíamos de carreras a través del resumen deportivo en las noticias, ahora estamos atentas a la apertura de inscripciones de cualquier evento. Y allá vamos. Con mayor o menos destreza, con mayor o menor capacidad, pero estamos. Y entrenamos. Cada vez que salgo a entrenar, me encuentro con muchos grupos de mujeres que andan, mujeres que corren, mujeres que nadan, mujeres que se mueven! Y para eso no faltan iniciativas, como la de Cristina Mitre, directora de belleza de la revista Elle, que empezó juntándose con cuatro amigas en el parque del Retiro para correr y ha desatado un gran movimiento de runners femeninas (https://www.facebook.com/Mujeresquecorren). O las múltiples quedadas que organizan algunos clubes y asociaciones en las que sólo pueden participar mujeres. (y aquí aprovecho para informaros que el próximo domingo día 28, Triatletas en red (@triATLETASenred) junto a Challenge, realiza un reconocimiento "specially for women" del circuito del Half Challenge de Calella http://triatletasenred.com/reconocimiento-specially-for-women-del-half-challenge-barcelona/).

Bien, esta mañana sólo había 11 participantes femeninas "contra" 295 masculinos, pero han hecho el mismo recorrido, y han sufrido lo mismo. Y al fin y al cabo, tampoco se trata de retar, o de compararnos a los hombres. Únicamente se trata de demostrarnos a nosotras mismas que también podemos hacer deporte y sentirnos satisfechas por ello, y así seguiremos. Dando guerra.



domingo, 14 de abril de 2013

"Let's finish" - Robert Mayoral

Perdona amigo si te tomo prestada tu frase. Me viene bien para empezar a escribir hoy.

Esta mañana he corrido mi primera duatlón BTT en El Catllar. He sufrido un poco: la bici no era mía y me venia grande, le tengo pánico a una caída en la montaña, arrastraba un ligero dolor de rodilla, y había muchísima agua en el trayecto. Estas son las excusas hacia fuera. Ahora viene lo que me corroe por dentro. No he sido capaz de mantener un buen ritmo de carrera a pie. Me he cansado y en ocasiones, hundido. Se esperaba de mi un podio (yo misma me había ilusionado con eso!), pero sólo salir, he visto que era imposible. Así que me he dedicado a intentar gozar de la carrera. Al llegar a la meta, en ultima posición  me he visto sola, no había nadie, ya que estaban dando los premios. Y como si no hubiese competido, me he ido a buscar mi bolsa y he pululado un rato entre la gente. Nadie me ha felicitado ni me ha dicho nada. Pero tampoco era necesario (aunque ayuda). Así que he pasado, sin mas, por otra competición.
Y habiendo llegado a casa, y comprobar que, efectivamente había llegado en ultima posición,  lo he colgado en twitter, junto con una foto mía en el podio. En el numero 1. He llegado la última, y a partir de ahí  solo puedo mejorar. Cierto. He llegado la última. Pero HE LLEGADO.
Unas treinta competiciones llevare en poco mas de un año, y todas (menos una), las he acabado. Independientemente de la posición  No he tenido problemas mecánicos, no me he lesionado y no me he quedado en el sofá. Y esa es mi satisfacción de hoy. Esa es la lección que le saco. No haré un podio, pero si podré hacerme una foto en él habiendo sudado la camiseta.

lunes, 1 de abril de 2013

Rompepiernas


En terminología ciclista se dice que un terreno, un trazado o una carrera es rompepiernas cuando ésta alterna constantes subidas y bajadas y por tanto impide mantener un ritmo constante. Este tipo de terreno, obliga al ciclista a cambiar de ritmos y de posición en la bicicleta constantemente lo que produce un desgaste muy grande en el deportista.


Llevo unos meses (tres, concretamente), en estado de rompepiernas. Con subidas y bajadas de ánimo en todos los aspectos de mi vida, y como consecuencia, con un gran desgaste. No me gusta ser persona de altibajos, puesto que descoloca a los demás y a mi, principalmente, pero parece que no puedo hacer nada en contra de esto. Por mucha psicología que lea y estudie, mucha introspección y meditación, no llego a dar con la fórmula que me estabilice. Unos días soy Dr. Jekyll y otros Mr. Hyde. Y es horrible sentirse así. De nuevo, me consuelo diciéndome que cada bajón sirve para coger carrerilla para la subida siguiente, y que va a haber una mejora segura. Y esperando la mejora, seguimos con lo mismo de cada día, para no perder la costumbre.

A falta de 34 días para mi primera gran competición, me veo lejos de acabarla sin sufrir demasiado, que es el objetivo que persigo. Ayer me derrumbé en el primer intento de realizar el circuito ciclista, achacando un dolor de rodilla. El dolor existía, sí, pero un ánimo por los suelos puso el resto para hacerme dar media vuelta. Siento rabia y desespero por ver que el tiempo pasa y yo no me veo mejorar. Los que me rodean, me dicen que sí he mejorado, pero que yo no lo veo. Quizá tengan razón. Pero otro de mis males es la exigencia, la autoexigencia, puesto que quisiera conseguir lo que no puedo tener aún. Tiempo al tiempo. Dosis de paciencia para esta cabeza cuadrada. Sé que, como siempre, acabaré la carrera (si no me ocurre ningún problema mecánico en el sector de bici); quizá no con el tiempo deseado, quizá sufriendo más de lo que debiera. Pero sí seré finisher una vez más. Y ahí estarán mis tremendas incondicionales, diciéndome que sabían que lo iba a conseguir. Veremos... y esperemos. Y como siempre, intentemos difrutar del camino, que ya está visto que no sólo está lleno de rosas, sino que también hay piedras que tenemos que sortear.